MAÍZ

El maíz (Zea mays L.) ocupa el tercer puesto por importancia entre los cereales, después del trigo y el arroz, en la economía alimentaria. Desde el punto de vista botánico, es una gramínea con un sistema radicular de tipo fasciculado pero no amacollado. Las raíces secundarias son fundamentales para la absorción de concentrados en los primeros 50-70 cm de terreno. Prefiere terrenos sueltos, poco compactos y rehúye de aquéllos asfícticos, aspecto muy importante en la elección del método de riego ideal. Los terrenos calientes con elevada disponibilidad nutritiva favorecen la germinación y la salida de la planta . Son terrenos óptimos aquéllos ricos en fósforo, nitrógeno suprimir esto materia orgánica y elevada capacidad de cambio catiónico. En las rotaciones ocupa el sitio de los cultivos de siembra primaveral siembra primaveral, necesita elaboraciones profundas y dejar en el terreno elevada cantidad de restos de cultivo.

El maíz es una planta característica de fotosíntesis C4 típica de los países cálidos y ha desarrollado mecanismos para ahorrar agua en tales condiciones. Presenta un coeficiente hídrico muy bajo, (aproximadamente 300 kg de agua por un kg de sustancia seca producida) pero al desarrollar su breve ciclo en un arco temporal critico por la disponibilidad hídrica, el riego asume un papel determinante para la productividad del cultivo.

Como promedio el consumo hídrico se considera en unos 5000-6000 m³/ha para el desarrollo de todo el ciclo de cultivo alcanzando elevados niveles productivos. Naturalmente estos valores son variables según la disponibilidad hídrica del terreno, el curso climático y la técnica de cultivo.

El programa de riego debe satisfacer perfectamente las exigencias hídricas en el período incluido entre la emisión del penacho (unas dos semanas antes de la floración) hasta la maduración lácteo-cerosa, (5-6 semanas después de la floración) por un total de 50-60 días.

El estrés hídrico siempre es negativo pero puede ser excepcionalmente grave si se manifiesta en algunas fases fenológicas específicas como la floración. De hecho, en esta fase incluso una carencia hídrica temporal haría fracasar los procesos fecundativos (fallida fecundación o aborto de los óvulos) traduciéndose en una reducción, incluso total, del número de cariópsides por espiga. Por este motivo la racionalización de los recursos hídricos prevé reservar la máxima disponibilidad hídrica a la fase de floración, (dura cerca de una semana) a fin de evitar la irrecuperable pérdida de producción.

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Durante todo el ciclo productivo el tiempo de riego y el volumen de irrigación deben calcularse considerando el ambiente edafoclimático para racionalizar el empleo del recurso hídrico evitando el mínimo estrés, que se manifiesta con un marchitamiento foliar que podría significar una pérdida de producción estimable en algunos casos en 6-8% al día.

La estimación de la exigencia hídrica deberá tener en cuenta la evaporación potencial notada en campo y el adecuado coeficiente de cultivo (Kc) que para el maíz equivale a:

0.30 – 0.40 las primeras dos semanas

0.60 – 1.00 para las suprimir esto 4 semanas sucesivas

1.10 – 1.20 del espigueo a la maduración láctea

0.80 – 0.90 durante las siguientes fases de maduración

0.60 -0.30 hasta la cosecha.

El volumen de irrigación debe establecerse en modo de  mojar la capa superficial de suelo de aproximadamente 0,70 m de espesor.

Hasta los primeros años del nuevo milenio el maíz siempre había sido regado con métodos caracterizados por una baja eficiencia de riego. Hasta hoy en muchas partes del mundo el maíz es regado por riego superficial o bien por infiltración lateral de los surcos. El método de riego más utilizado es el de aspersión con empleo de automotores que necesitan elevados caudales disponibles y de energía trabajando a presiones de ejercicio del orden de 10-12 Bar. Este método presenta un nivel de eficiencia del empleo del recurso hídrico equivalente al  60-70%.

Gracias a la nueva conciencia ambiental, a la creciente disminución de los recursos hídricos y al aumento de los costes energéticos, en los últimos años también se ha desarrollado el empleo del riego por goteo en el cultivo del maíz. Las ventajas del empleo del goteo en maíz son varias y de gran importancia:

Con el fertirriego es posible distribuir los fertilizantes en modo oportuno y fraccionado en el tiempo para satisfacer en el mejor modo las exigencias del maíz. El nitrógeno que es el elemento más importante para el cultivo podrá ser distribuido durante las fases de mayor exigencia (de la cuarta a la décima semana) utilizando abonos simples y evitando sobredosis en presiembra o el empleo de abonos de lenta liberación y más costosos. Los abonos nitrogenados podrán ser distribuidos uniformemente y en modo fraccionado reduciendo las pérdidas por lavado del suelo en ventaja de un menor impacto ambiental. El fertirriego permite disminuir del 30% la distribución de los abonos.

Con la microirrigación el agua es distribuida en modo lento y continuo realizando en la rizosfera la presencia ideal y simultánea de agua y oxígeno y todo a favor del maíz que rehúye de los terrenos asfícticos mientras que con el riego con aspersores es inevitable la acción batiente de la lluvia artificial.

Con el riego por aspersión se hacen pocas intervenciones de riego en un año (4-6) caracterizadas por elevados volúmenes (40-60 mm/ha equivalentes a 400-600 m³/ha) mientras, con la microirrigación es posible distribuir el justo volumen fraccionado en varias veces manteniendo el nivel ideal de humedad en el terreno y evitando estrés hídricos tan peligrosos para el cultivo. Este comportamiento se traduce en un mayor rendimiento y mejor calidad del producto.

El riego del maíz con riego localizado se realiza utilizando las adecuadas cintas de goteros de duración estacional provistas de goteros de laberinto y de flujo turbulento de diferente caudal y distancia entre los goteros. Generalmente para este cultivo se aconseja usar caudales suprimir esto de 1.0-1.5 l/h y distancias entre goteros entre 30 y 40 cm.

Las cintas de gotero pueden ser instaladas una por fila pero por varios análisis y experiencias se ha llegado a la conclusión de que la instalación de un cinta de goteo cada dos filas puede considerarse satisfactoria. Haciendo de este modo y teniendo una distancia entre las filas de maíz de 75 cm, conviene instalar las cintas de goteo cada 150 cm. En presencia de filas acopladas siempre es aconsejable poner un cinta de goteo por cada par. Irritec ofrece una amplia gama de cintas de goteo ligeras y estudiadas para este cultivo P1 de 16 mm, P1 ULTRA de 22 mm, P1 MAXI de 25 mm, P1 EXTRA de 29 mm, ISIPLASTTAPE de 16 y de 22 mm.

Los diámetros mayores permiten incluso regar con la máxima uniformidad hileras de 600 metros utilizando solo 0.7 Bar de presión.

Máquinas especiales remolcadas permiten la instalación de 3-5 cintas de goteo al mismo tiempo. Las mismas máquinas oportunamente ajustadas facilitan la recuperación al final del ciclo.

La técnica de la subirrigación se aplica cada vez más frecuentemente en el cultivo del maíz: en este caso las cintas de goteo pueden ser soterradas a unos 40 cm de profundidad utilizando una distancia entre las líneas de más o menos un metro según las características del terreno y los cultivos en sucesión. Esta práctica permite alcanzar los más altos niveles de eficiencia de riego y ahorro de los elementos nutritivos distribuyendo directamente los abonos en la rizosfera. La instalación se efectúa en modo mecánico y en este caso será necesario usar goteo integrado de mayor espesor con respecto a las utilizadas en superficie. La subirrigación sobrepuesta al maíz permite modificar las operaciones de cultivo para reducir al máximo el impacto ambiental y preservar la estructura del terreno. De hecho, es clásica la combinación entre subirrigación, mínimo trabajo y siembra sobre firme.

La microirrigación aplicada al maíz permite transformar la carga de la digestión del digestato para la producción de biogás en recurso para el fertirriego.

La técnica del de fertirriego con la inyección del digestato permite alcanzar una serie de ventajas hasta ahora no evaluadas completamente:

El empleo del digestato en fertirriego presupone un estudio preliminar de las características del producto a distribuirse y en el empleo de adecuados dispositivos filtrantes para reducir o eliminar los riesgos deobstrucción de los goteros caracterizados por bajos caudales suprimir esto.

Considerando la importancia de la técnica del fertirriego con el empleo de estiércol líquido, Irritec está experimentando para concretar el justo nivel y combinación de filtrado de las aguas adicionadas de estiércol líquido, el porcentaje de combinación ideal entre agua de riego y estiércol líquido según su procedencia, resultados y efectos del empleo del digestato en el fertirriego en el maíz y otros cultivos.