El melón tiene un aparato radical muy expandido y profundo con elevada capacidad de extracción, que hace la planta morfológica y fisiológicamente resistente a la sequía. Sin embargo, esta resistencia puede ser notablemente modificada por las condiciones de cultivo:  como es sabido, la cubierta con película plástica tiene, por efecto una concentración de gran parte del aparato radical en el volumen de terreno protegido que, en el caso del melón, se traduce en una reducción del volumen de terreno explorado que se calcula aproximadamente en un 50%. Esta reducción en todo caso es compensada en gran parte por la aumentada eficiencia del aparato radical bajo la cubierta, debida principalmente a la constancia de humectación además que por la más elevada temperatura del sustrato.

Efectos del riego

En el cultivo del melón con cubierta se pueden observar mejoras productivas tanto en pleno aire como con semiforzado con niveles de riego suficientemente contenidos; regímenes de riego que devuelven a las plantas todas sus necesidades hídricas no han dado incrementos productivos. Son aconsejables niveles de riego entre 50 y 75% de restitución de las necesidades hídricas, teniendo el cuidado, sin embargo, de poner particular atención en las fases de floración y engrosamiento del fruto, en que el cultivo es particularmente sensible al estrés hídrico.

La instalación de riego

En los cultivos con cubierta se recurre normalmente a la microirrigación con mangueras, iSiplastTape o alas de goteo colocadas por debajo de la película plástica.
Esto permite alcanzar dos objetivos:

Los mejores resultados se obtienen con la adopción de alas de goteo por la más alta uniformidad y precisión en la distribución de los volúmenes de riego, sobre todo en el caso en que se quiera utilizar el riego fertilizante. Generalmente no es aconsejado el riego por aspersión en el cultivo cubierto porque causa: