Para obtener las máximas producciones de tomate es necesario regar por goteo, utilizando el riego fertilizante con turnos breves de 2-4 días.

El tomate padece estrés hídrico durante cualquier período de su ciclo.

Con el riego por goteo, para una producción optimal, mediamente se sugiere efectuar las siguientes intervenciones de riego:

Con el riego por lluvia artificial se pueden mantener indicativamente los mismos volúmenes de riego pero con intervalos obviamente más largos (aproximadamente 10 días).

La producción será en todo caso inferior al tomate regado a gota.