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En el pasado, el riego de la viña a menudo era asociado a una baja calidad del vino, considerado un esfuerzo y permitido sólo en casos de “socorro”.

Hoy en día, a la luz de los modernos estudios que también han puesto en evidencia las repercusiones negativas en la calidad de los vinos por breves períodos de estrés hídrico, se prefiere hablar de estrategia de riego en función de la calidad del producto final que se quiere conseguir.

La microirrigación por goteo es el método que más se adapta para el riego de la viña por toda una serie de ventajas agronómicas y por la elevada eficiencia de riego que alcanza niveles del 85-90% en los sistemas de riego en superficie e incluso del 95% en los sistemas soterrados. Estos métodos responden a las exigencias de reducir el baño de las partes verdes, favorecer la mecanización del sistema viña y al mismo tiempo racionalizan el empleo del recurso hídrico cada vez más escaso.

La elección exacta de los goteros a utilizar en la viña es de tipo multidisciplinario puesto que es indispensable conocer el ambiente climático de la zona, las características hidrológicas del terreno, la variedad de la cepa, el sistema de cría, las prácticas de cultivo, etc.

Sobre la base del análisis de las variables susodichas es posible decidir el tipo de gotero a utilizar, el caudal suprimir esto, la distancia entre goteros, tiempo de riegoy el volumen de irrigación.

Es de extrema importancia conocer el tipo de terreno para el estudio del desarrollo del sistema radicular. En los terrenos sueltos y muy drenantes, en caso de estrés hídrico, la planta se ve obligada a desarrollar un sistema radicular en condiciones de alcanzar las capas profundas más húmedas. En este caso el riego por goteo favorece una mayor producción de raíces y una rápida liberación de las plantas en los primeros años. Los terrenos arcillosos y pesados pueden retener una mayor cantidad de agua pero no debe creerse que el riego sea superfluo. De hecho, por lo general estos terrenos, por ser compactos y asfícticos, obligan a las raíces a colonizar las capas más superficiales del terreno volviendo las plantas más sensibles a las altas temperaturas y al estrés hídrico.

Las soluciones Irritec para el riego de la viña son varias y válidas para todos los ambientes: desde aquéllas por goteo comunes JUNIOR® e TANDEM® a las por goteo autocompensante MULTIBAR® aptas para los terrenos inclinados y para las largas distancias de las hileras. La variante ROOTGUARD® es el goteo integrado apto para la subirrigación cada vez más usada en viticultura.

Cuando la tubería con gotero integrado esta sostenida por el alambre de la viña, los ganchos Irritec, GRG® facilitan la instalación y al mismo tiempo son ideales para la vendimia mecánica y porque favorecen la caída de la gota con las viñas en fuerte inclinación.

La distancia entre los goteros depende del marco y sobre todo del tipo de terreno: en los terrenos más sueltos se usan distancias más breves (40-50 cm) mientras que en aquéllos más arcillosos se usan distancias mayores (80-100 cm). Los caudales suprimir esto generalmente adoptados en viticultura están entre 1,5 y 2,2 l/h.

En subirrigación el gotero integrado es enterrado entre 30-40 cm en modo de distribuir toda el agua por la rizosfera realzando así el fertirriego. En cuanto a la distancia goteros con respecto a las plantas, debe considerarse el tipo del terreno. En los terrenos sueltos se aconseja una distancia de unos 40 cm de la hilera mientras que en los terrenos pesados es posible instalarlas al centro de la entrelínea favoreciendo así el desarrollo de los aparatos radicales que colonizarán toda la superficie.

Cada vez más viticultores recurren al fertirriego, gracias al método de microrriego y sobre todo de subirrigación. De hecho, la instalación de riego se convierte en el sistema para conducir al sistema radicular, la solución nutritiva para la fácil absorción de aquellos elementos poco móviles como fósforo y potasio. Los sistemas de fertirriego pueden ser diferentes según el nivel de tecnología que se quiera aplicar:  desde el simple VENTURI a los bancos de fertirriego, (DOSAPRO®, SHAKER SET®, DOSABOX®).

La estrategia de riego a adoptar en la gestión de la viña debe tener un equilibrio por una parte, un suprimir esto desarrollo vegetativo y productivo de la planta ideal y por la otra, una equilibrada relación entre desarrollo vegetativo y la síntesis de los compuestos de calidad característicos de la cepa.

Los momentos críticos sobre la exigencia hídrica de la viña son la fase de floración y de post-envero. Las dos semanas antes y las 3-4 semanas posteriores a la floración son fundamentales para la formación y desarrollo de la uva por lo que es indispensable un adecuado abastecimiento hídrico.

Durante el envero, la restitución hídrica debe ser más moderada y disminuir conforme se acerca a la maduración limitando el desarrollo vegetativo y manteniendo la función foliar. Para las uvas rojas el estrés hídrico controlado debe ser más severo a fin de favorecer la síntesis de las sustancias colorantes (antocianinas) mientras que en las uvas blancas se aconseja un estrés hídrico intenso para conservar la llamada frescura ácida. Siempre es aconsejable hacer además intervenciones de fertirriego en la fase sucesiva a la vendimia que favorecen la absorción de sustancias de reserva que la planta utilizará a la reanudación vegetativa en el año siguiente.

Gracias a la automatización de las instalaciones de riego es posible regar durante las horas nocturnas que corresponden al momento de la rehidratación de los tejidos vegetales.

Los volúmenes aportados y la duración del riego dependen de las características hidrológicas de los terrenos: en los terrenos sueltos y ricos en esqueleto, es aconsejable seguir turnos breves y frecuentes interviniendo diariamente o en días alternos. En los terrenos pesados es posible seguir turnos semanales distribuyendo incluso 10-12 mm de agua. La correcta gestión de la estrategia de riego se puede lograr utilizando la adecuada instrumentación como la cámara a presión de Scholander que permite conocer el potencial hídrico foliar con cierta precisión.

El viticultor experto también puede reconocer el estado hídrico de su viña por la observación de los brotes y las hojas. Cuando el estado hídrico de la planta es óptimo las hojas están orientadas hacia el sol y el zarcillo sobre el brote es más largo que el ápice que está doblado. Al contrario, un síntoma de carencia hídrica que aconseja activar la instalación de riego, se manifiesta con las hojas dobladas en dirección opuesta al sol, el ápice del botón no está curvado y el zarcillo es más corto.