PARQUES PÚBLICOS

Hasta hoy la instalación pública debía mojar;  ha llegado el momento de una gestión más atenta, sobre todo en lo que concierne al consumo de agua:  particulares tecnologías y productos permitirán realizar un riego “dirigido” y optimo con gran ahorro hídrico.

El equipamiento de la instalación es fundamental para optimizar el funcionamiento durante toda su vida operativa:  si bien son solo “tubos” de plástico soterrados, también es cierto que deben ser soterrados a la profundidad necesaria, siguiendo un recorrido proyectual muy preciso, unidos con piezas de conexión y rigurosamente de dimensiones específicas.

El enlace a los irrigadores debe realizarse con soluciones que permitan la perfecta nivelación con el terreno, incluso en tiempos sucesivos a la instalación. El aspersor que “sale” del terreno es un potencial peligro para los transeúntes y un válido motivo de vandalismo por ser bien visible y una prueba perfecta para la resistencia y afiladura de las hojas de las máquinas cortacésped.

La velocidad del agua en las cañerías debe ser contenida en valores bajos, para eliminar pérdidas de carga que de otro modo limitan las características funcionales de los irrigadores. A igualdad de caudal utilizar un diámetro de cañería superior puede significar no tener que prever una bomba, con evidente ahorro energético.

Las arquetas que contienen las electroválvulas deben ser colocados fuera del alcance de la vista de potenciales vándalos y además estar perfectamente nivelados con el terreno como los irrigadores.

Las electroválvulas se deben abrir y cerrar lentamente para evitar golpes de ariete en las cañerías.

Deben ser desarmables desde arriba para eventuales operaciones de mantenimiento y además tener el filtro desmontable desde el exterior.